si el mar se secase

Vue sur la mer - oPheMuSe

Con su andar pausado, desnuda por la casa, después de haber inundado la sala por el puro placer de ver las cosas mojarse. La hicieron sentirse mucho más ligera y en paz. Tenía semanas queriendo llorar. Aún no lo había logrado, pero la escena que capturaban sus ojos la reconfortaba y la hacían sentirse desahogada. Sus pies fríos, las manos moradas, sus pezones firmes y el sutil tiritar de su cuerpo la hacían sonreír.

El mantel heredado de su abuela lloraba por ella, la tierra que se desbordaba de las macetas saturadas por el líquido le purificaban las entrañas. No buscaba la razón del por qué había empezado a tener esa necesidad de mojarlo todo. Prefería sentir los pequeños océanos que acaba de crear con la planta de sus pies. Jugando a ser aquel hijo de dios que según cuentan podía caminar sobre el agua.

El tiempo transcurría y todo en vez de estar más seco, estaba cada vez más húmedo, la madera se empezaba a hinchar, los cojines ya eran una pasta dura y pegajosa. El agua seguía corriendo, buscando el camino hacía el mar como siempre lo ha hecho, como siempre lo hará.

Sus ojos se clavaron en el agua que huía por las gradas, se pregunto que sucedería si el mar se secase. Llego a la conclusión que el agua se detendría que ya no tendría razón de estar viva. Se quedaría inmóvil preguntándose que hacer. Claro siempre estará el agua joven que no se desanimará tan fácilmente y correrá un par de siglos más antes de convencerse que el mar ha desaparecido por completo.

Sonó el teléfono, miró a sus espaldas, le sorprendió lo bella que se veía en el reflejo que le devolvía el suelo. El teléfono seguía rompiendo la calma. Levanto la manguera y lo empezó a mojar. Mientras hacía esto el aparato empezó a toser, hasta que se ahogó por completo.

Las ganas de llorar eran ya un murmullo que traía la negación a sentirse bien. Dejo la manguera en el piso. Se acostó a la par de ella y se perdió en las caricias que le brindaba el agua en su perfecta espalda.

Desde entonces el agua no deja de brotar de la casa y en las ventanas garabateado con barro se puede leer “el mar nunca se secará”.

6 comentarios en “si el mar se secase”

  1. El 19 de julio de 1981, mi vida cambio, tanto en calidad,como en abundancia, me converti en tu padre… mas bien en tu papa, ademas de haber conocido a la mujer mas maravillosa que es tu madre, y haberte engendrado.
    La vida me indico, sin la mas minima duda que mi vocacion es la de ser un buen papa, a la altura de este momento historico tan dificil que son los 2006,que la inteligencia es usada para menesteres poco recomendables, que el vivir solidariamente es mas dificil y complejo, por no decir imposible… y me refiero a la solidaridad social,yo continuo emputandome por las injusticias,ya sean de caracter social o manifestadas en su escencia individual.
    Me doy cuenta que el que me hayas convertido en papa, en 1981, hoy en este nuevo siglo XXI…

    anuncio que no todo esta perdido, que hay esperanza… cuando converso con vos..cuando te escucho… hay una certeza,repito que “no todo esta perdido”.
    Compañero amigo mientras tenga aliento, encotraras en mi, ese eterno luchador contra la injusticia, en culquiera de sus formas, y tambien afirmo, QUE HOY ES SIMPRE TODAVIA… tu compañero amigo.
    Papi

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