recurrencias

volver - pedro almodovar

Empecemos por donde se debe:

Recurrencia.
1. f. Cualidad de recurrente.

Recurrente.
Del ant. part. act. de recurrir; recurrens, -entis
1. adj. Que recurre.
2. adj. Que vuelve a ocurrir o a aparecer, especialmente después de un intervalo.

Muy bien, ahora que todo está claro podemos proseguir:

Siempre están ahí estrellándose en nuestra cara, algunas veces haciéndonos sentir mierda, por que nos encontramos con la misma pared que hace diez años venimos diciendo al fin logre salir de esta. Al llegar a hoy nos decimos con rabia y casi impotentes ¿por qué a mi otra vez? Claro esta es la versión oscura de la palabra donde pintamos con sombras y no dan ni ganas de salir de la cama. Así que cambiemos la pintura y escojamos esta que tiene más luz.

Están las que nos traen recuerdos increíbles, creando conexiones fantásticas con cosas que jamás hubiéramos relacionado antes. Desde no saber de una amistad hace cientos de días y la película que decides ir a ver, porque el afiche te pareció fascinante, y resulta con que la protagonista tiene el mismo nombre de la que recordabas horas atrás. Vale decir que Prudencia no era un nombre común, al menos de donde yo vengo. Además irónico nombre para quien a los 12 años ya había estrellado un automóvil y a los diecisiete ya amamantaba a su primera hija. Pero no estamos acá para hablar de Prudencia, si no, de recurrencia.

Así mismo rescato las líneas de una muy querida amiga “Estar pensando en Ana cuando Spinetta sentencia por la radio “Ana no duerme, espera el día”.” Siempre que aparecen detalles así me pongo a pensar en todo lo que tuvo que suceder para que ese instante pudiera existir. Desde haber nacido en equis lugar para llegar a conocer a Prudencia, mientras tanto en otro lado del planeta, un guionista escoge el mismo nombre para su personaje. La película viaja por el mundo, llega a un cine donde un dependiente pondría el afiche que llamaría mi atención. Ese mismo tipo de recurrencias son las que hoy me hacen escribir lo que acabas de leer.

Te invito a que dejes en los comentarios la mejor recurrencia que hayas tenido.

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4 comentarios en “recurrencias”

  1. La recurrencia tuya de escribir, veintitantas letras, numeros y caracteres especiales recurrentes en palabras y parrafos únicos, la mia de digitar [Ctrl]+r + 19dejulio.com + [Enter], de leerte (de envidiarte un poco y admirarte un monton). Todo esta en la recurrencia. Por otro lado una imprudente Prudencia es preferible a una Prudencia cautelar.

  2. Imágenes recurrentes de ese novio que tuvo mi “baba”, un apuesto joven que se dedicó a la industria incipiente del cine, antes de casarse ya no tan joven con mi abuelo, y un anillo que me regaló mi madre y que lucía en el anular de mi mano izquierda un día en que me encontré con un venerable anciano en un tren. Él me preguntó si yo era “algo” de María M, y al decirle que sí, que era mi abuela, me contestó emocionado que él le había recibido este anillo como obsequio de compromiso, y que lo devolvió cuando lo rompieron. ¡Ah!, era el novio de mi abuela, como ustedes podrán deducir, y nos encontramos en una lejana provincia a la que yo había ido a cursar estudios, muy lejos de mi hogar.

  3. Recurrencias? Ocurrencias de la vida! De esas casualidades que nos llevan a a esa frase: nada pasa por casualidad? tengo miles! Me persiguen!! A veces me rio, a veces lloro, siempre me parecen ironias.

    Relacionados a una letra que me persigue,la V.

    La formacion en que vuelan las aves en las playas.

    La constelacion de Virgo encima de mi cabeza todas las noches.

    Alejandro Sanz cantando No es lo mismo, encendia el radio, con testigos y sonaba: VALE!!! que a lo mejor me lo merezco…

    Y asi podria seguir, aprendi a no hacerles mucho caso, no mas del que ameritan para que no me maten!

  4. Estaba enamorado de mi amiga Elisa.

    Estaba muy enamorado (sigo muy enamorado de mi novia) cuando decididí entrar a la biblioteca.

    Se acercaba el 14 de febrero y sin ninguna razón más que la curiosidad busqué las Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, pues nunca lo había leído y quería conocer de eso.

    Caminé hacia una silla de la biblioteca, me senté y abrí el libro en una página al azar.

    La página que abrí tenía el siguiente título:

    Rima LXXXV – A Elisa

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