amanda

llovía y no podía dejar de sonreir

caminaban hacia el este
el sol en sus espaldas
mil caras desconocidas
contra corriente

ella se detuvo
el tiempo con ella
él miraba
el mundo era otro

ella con su abrazo
lo iluminó todo
unos ojos entre gris y celeste
se llenaban de agua mientras
correspondían el abrazo

él sonreía
también saludo
no podía dejar de verla
a ella

los ojos les contaban
que ya no había nada que hacer
que solo quedaba esperar
que hasta para el que roba es duro
inclusive pedir sobre todo cuando
se acerca el final

ella le entregó
un regalo a los ojos
él entendió que ese año
el suyo se lo habían
dado por adelantado

ella abrazo a los ojos
él también lo hizo
los ojos por supuesto
tenían un nombre
amanda

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