El tiempo pasó

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El tiempo pasó
El corazón siguía

Empezó a recorrer el mundo
lo acompañaba a la distancia
en silencio, apareciendo siempre
En momentos clave

Veinticinco veces había preguntado
diez le habían respondido
la distancia física
continuaba creciendo

El mapa seguía en su bolsillo
cada paso más completo
pero aún con piezas clave
por encontrar

Cuántas veces no…

Curridabat, Mc Donalds Plaza del Sol 200 S, 100 O Apt #8

Cuántas veces no hemos cerrado puertas pensando que no volverán… cuántas más con la esperanza puesta en que así será… no es tiempo de partir… es el tiempo justo… es un paso atrás… es un paso adelante… es todo a la vez y más…

El miedo se asoma y empieza a enfriar lugar, a sembrar la duda sigilosamente trantando de desmantalar el plan… ese que hace años se empezó a formular… se empiezan a ver señales donde no las hay y comenzamos uno a uno poner los seguros dejando todo para la próxima ocasión…. tiramos la llave por la ventana… para no tener opción alguna de dejar entrar al sol…

Ahora… Cruzamos la puerta, agradecemos cada instante por lo que acabamos de vivir… creando el puente que hacia segundos ni se pensaba podía existir… el pulso se acelara, las lágrimas quieren poblar el lugar… la incertidumbre es total… el sol empieza a brillar…

Es tiempo de la movida final…

“Puede dejar los dos juegos de llaves y el control en una gaveta y yo llego mañana a recogerlos. Para salir abre el portón de peatones desde arriba y tranca al salir, sin mirar atrás, sin verter una lágrima. Solo nostalgia en el ánima, una poca nada más.”

con todas las ganas

Que descansés... con todas las ganas...

Con todas las ganas se hechó a llorar, no sabía por qué lo hacía, solo lo tenía que hacer… los ríos bajaban llenando el lugar. Sanando rincones tan profundos que era imposible comprender todo lo que sucedía…

La sonrisa llegaba como el primer rayo de sol. El corazón en paz, el alma libre y lo pies ligeros… con todas la ganas de volar y descubrir el secreto detrás de aquella montaña, que hace más de diez años se había prometido cruzar…

La luna iluminaba el camino, pero no era aquel conocido y trillado… al contrario… era ese que solo se percibe con los ojos cerrados y la mano en el corazón… como quien da ese paso al vació, con todas las ganas y la certeza absoluta… que es hoy… cuando empieza el resto de la vida.

cuídame

Amsterdan Coffee Shop -  Napoles - Cuidad de Mexico - Cuidame - Jorge Drexler - Pedro Guerra

Ese día Amsterdam, en pleno Nápoles era mi guarida. El frío llevaba ya varios días ausente… la vida se había lucido el día anterior con un paseo por Roma y una maravillosa cena en Condesa. Hoy tocaba programar, pero el rumor del futuro se presentó en forma de canción…

Entre el vapor de la máquina de espresso y la preparación de las comandas. Un verso llenaba el lugar. Lo que se lograba descifrar decía algo así como: “cuida… cuida de mi vida…” A la cuarta vuelta del verso tuve que dejar de teclear… Algo en esa melodía y tono de voz me llevaban adonde quiero estar.

Me puse de pie, pregunté a quien preparaba el café si él que sonaba era Jorge Drexler. Fue a revisar. En efecto era él, pero no solo él. Se daba el lujo de estar interpretando y acompañando a Pedro Guerra. “Cuídame” (el nombre de la canción) terminó convirtiéndose en un presagio: Aún queda tanto por descubrir…

Las teclas empezaron a sonar nuevamente, pero ya todo había cambiado. Aún cuando la melodía que sonaba ya era otra. El ritmo que me movía solo sabía decir: “Cuida a quién te quiere / Cuida a quién te cuida / No maltrates nunca mi fragilidad / yo seré el abrazo que te cuida”

Vasconcelos

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Son miles de kilómetros los que nos separan, aún así, tus palabras fueron las que me trajeron hasta aquí. ¡Vasconcelos! Exclamaste al recordar el nombre de la biblioteca…

D.F. amanecía a dos grados. Mi inexperiencia me tenía con ropas, apenas adecuadas, para la mañana que me regalaba la ciudad. Dentro de las cafeterías con costos se disimulaba el hielo que envolvía a las calles.

Emprendí entonces la travesía para conseguir algo más apropiado para la ocasión. Caminé varias calles sin tener mucha suerte. Iba con un andar seguro pero sin rumbo, como si supiera de antemano a donde me llevaba el frío. Me encontró el hambre, así que almorcé en el primer lugar que despertó mi confianza.

La temperara era ya un poco más manejable. El sol seguía ausente y al parecer no tenía la menor intención de presentarse. En Reforma 222 le pregunté al guarda si sabía donde podía conseguir algo adecuado. Me recomendó una tienda de departamentos en Buenavista. Seguí ciegamente su consejo pero sin encontrar lo que necesitaba.

Salí de la tienda con rumbo Insurgentes, para tomar un taxi y comenzar el camino de regreso. Justo cuando me disponía a detenerlo… Apareció… majestuosa ante mi… Mientras que al mismo tiempo escuchaba tu voz decir: ¡Biblioteca Vasconcelos!

Bajé mi mano. Caminé en silencio… Atravesé la puerta principal. Giré a la izquierda y explotó ante mi un universo literario. Organizado de forma impecable, en enormes andamios flotantes metálicos con plataformas de vidrio. Pasillos infinitos interconectados por escaleras, creando el mejor laberinto de letras jamás concebido.

Yo. No podía dejar de sonreír. El corazón hacía eco en cada espacio. Esperaba ingenuamente que en cualquier pasillo aparecieras, para poder agradecerte que me trajeras hasta aquí.